Hiperlaxitud
Hiperlaxitud Articular: Causas, Diagnóstico, Lesiones Asociadas y Fisioterapia de Alta Evidencia
¿Has notado alguna vez que puedes doblar los dedos más allá de lo normal, tocar el suelo con las palmas sin doblar las rodillas o que tus articulaciones son inusualmente flexibles? Lo que para algunos parece un "superpoder" en disciplinas como el yoga o la gimnasia, para otros puede convertirse en una fuente constante de molestias o inestabilidad.
Hablamos de la hiperlaxitud articular, una condición más común de lo que parece. En este artículo desglosamos sus causas, cómo se diagnostica, las lesiones asociadas y las intervenciones de fisioterapia con mayor respaldo científico.
1. ¿Qué es y cuáles son sus causas?
La hiperlaxitud articular se define como un rango de movimiento en las articulaciones sensiblemente mayor al considerado normal respecto a la edad y el sexo. Ocurre cuando el tejido conectivo (especialmente el colágeno) que compone los ligamentos y cápsulas articulares es más elástico o menos denso.
- Causas genéticas: La causa principal es una variación en la síntesis de colágeno (las proteínas que dan estructura y resistencia a las articulaciones).
- Factor hereditario: Es muy habitual encontrar antecedentes familiares con la misma flexibilidad acentuada.
- Edad y sexo: Es sustancialmente más prevalente en niños y jóvenes (tiende a disminuir con los años) y en mujeres, debido a influencias hormonales en la laxitud del tejido ligamentoso.
- Síndromes del tejido conectivo: En casos más graves o sistémicos, la hiperlaxitud forma parte de cuadros como el Síndrome de Ehlers-Danlos (especialmente el tipo hipermóvil) o el Síndrome de Marfan.
2. ¿Cómo se diagnostica? La escala de Beighton
El diagnóstico clínico no requiere pruebas de laboratorio o radiografías complejas de entrada, sino una evaluación biomecánica. La herramienta de cribado estándar de oro es el Test de Beighton.
La escala evalúa 9 puntos anatómicos (1 punto por cada prueba positiva): son 5 tipos de ejercicios, pero 4 de ellos se evalúan en ambos lados del cuerpo (izquierdo y derecho).
Si sumas los puntos individuales de cada lado, te salen los 9 puntos totales:
1. Meñiques: Mano izquierda (1 pt) + Mano derecha (1 pt) = 2 puntos
2. Pulgares: Lado izquierdo (1 pt) + Lado derecho (1 pt) = 2 puntos
3. Codos: Brazo izquierdo (1 pt) + Brazo derecho (1 pt) = 2 puntos
4. Rodillas: Pierna izquierda (1 pt) + Pierna derecha (1 pt) = 2 puntos
5. Espalda / Suelo: Solo se hace 1 vez para todo el cuerpo = 1 punto
- Dedo meñique: Hiperextensión pasiva mayor a 90° (1 punto por cada mano).
- Dedo pulgar: Flexión pasiva que permite tocar el antebrazo (1 punto por cada mano).
- Codos: Hiperextensión mayor a 10° (1 punto por cada brazo).
- Rodillas: Genu recurvatum o hiperextensión mayor a 10° (1 punto por cada pierna).
- Columna: Flexión de tronco hacia adelante tocando el suelo con las palmas de las manos sin doblar las rodillas (1 punto).
Criterio positivo: En adultos, una puntuación de 5 o más sobre 9 indica hiperlaxitud articular generalizada (en niños suele requerirse un 6/9).
Por lo general, se considera que hay hiperlaxitud articular generalizada si obtienes:
-6 o más puntos en niños/adolescentes.
-5 o más puntos en adultos (hasta los 50 años).
-4 o más puntos en mayores de 50 años (ya que la flexibilidad disminuye con la edad).
💡 Ojo: Sacar una puntuación alta no es una enfermedad en sí misma; muchas personas hiperlaxas no sienten ningún dolor. Sin embargo, el test es una pieza clave para diagnosticar condiciones como el Síndrome de Ehlers-Danlos o el Trastorno del Espectro Hiperlábil cuando hay dolor articular, chasquidos o luxaciones frecuentes.
Si además de la laxitud existen dolores articulares crónicos, fatiga, inestabilidad recurrente o problemas digestivos/autonómicos, se evalúa bajo el espectro del Síndrome de Hipermóvil Articular (SHA) o Trastorno del Espectro Hipermóvil.
En la literatura médica actual, la respuesta corta es que el término "Hiperlaxitud Articular Benigna" (SHAB) está en desuso.
Desde la revisión médica internacional de 2017 (Nosología de Nueva York), lo que antes se llamaba "hiperlaxitud benigna" se reestructuró dentro de los Trastornos del Espectro Hipermóvil (TEH o HSD en inglés).
La diferencia exacta entre los Trastornos del Espectro Hipermóvil (antigua hiperlaxitud benigna) y el Síndrome de Ehlers-Danlos tipo hipermóvil (SEDh) no es la intensidad del dolor o la gravedad, sino el cumplimiento estricto de unos criterios clínicos multisistémicos.
La diferencia clínica paso a paso
Dado que aún no se ha identificado el gen específico causante del SEDh (a diferencia de otros tipos de Ehlers-Danlos que se confirman con prueba de ADN), el diagnóstico diferencial es estrictamente clínico y se evalúa mediante 3 Criterios:
1. Criterio 1: Hiperlaxitud Articular Generalizada
Tanto en el SEDh como en el TEH (hiperlaxitud) se exige tener una puntuación positiva en la Escala de Beighton.
2. Criterio 2: Afectación Sistémica e Historial Familiar (El verdadero punto de corte)
Aquí es donde se separan. Para diagnosticar SEDh, el paciente debe cumplir al menos 2 de los 3 subcriterios siguientes:
Subcriterio A (Manifestaciones en otros tejidos): Requiere tener al menos 5 rasgos de una lista muy específica, como piel excesivamente elástica o suave, estrías sin causa aparente, pápulas piezogénicas en talones, hernias recurrentes, prolapsos orgánicos, aracnodactilia (dedos muy largos) o anomalías en válvulas cardíacas (prolapso de la válvula mitral).
Subcriterio B (Genética familiar): Tener un familiar de primer grado (padres, hermanos, hijos) diagnosticado oficialmente de SEDh.
Subcriterio C (Complicaciones músculo-esqueléticas): Dolor articular/muscular diario en más de 2 extremidades durante más de 3 meses, o inestabilidad/luxaciones repetidas en múltiples articulaciones.
3. Criterio 3: Exclusión de otras condiciones
Se deben descartar otros tipos de Ehlers-Danlos, enfermedades autoinmunes (como artritis reumatoide) o displasias del tejido conectivo como el Síndrome de Marfan.
Conclusión: La diferencia entre ambas radica en que el SEDh requiere cumplir una lista de rasgos sistémicos fuera de las articulaciones (piel, corazón, abdomen) o un antecedente familiar directo. Si tienes hiperlaxitud con dolor e inestabilidad articular pero no cumples esos requisitos sistémicos o familiares estrictos, el diagnóstico médico correcto es Trastorno del Espectro Hipermóvil (TEH).
Nota: A nivel de fisioterapia y tratamiento, el abordaje (fuerza, estabilidad y propiocepción) es exactamente el mismo para ambas condiciones.
3. Lesiones y complicaciones asociadas
Tener ligamentos más "sueltos" significa que las articulaciones dependen en mayor medida del control muscular activo para mantenerse estables. Cuando la musculatura no compensa esa hipermovilidad, suelen aparecer:
|
Categoria |
Lesión o Complicación |
|---|---|
|
Inestabilidad articular |
Esguinces de repetición (sobre todo en tobillo), subluxaciones y luxaciones (hombro, rótula). |
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Dolor crónico |
Artralgias generalizadas, especialmente tras periodos de carga o fatiga muscular. |
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Tendinopatías y sobrecarga |
Tendinitis/tendinosis por hipertrabajo muscular al intentar "frenar" la articulación. |
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Disfunción propioceptiva |
Menor sentido de la posición articular, lo que incrementa el riesgo de caídas o torceduras. |
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Posturas compensatorias |
Hiperlordosis lumbar, genu valgo o pies planos laxos. |
4. Fisioterapia de clase A (Evidencia de primera línea)
A la hora de abordar la hiperlaxitud, las guías clínicas y la literatura científica de mayor rigor (Clase A / Grado de Recomendación Alto) destacan que el ejercicio terapéutico activo es el pilar fundamental. Las terapias pasivas (como masajes o calor) pueden aliviar síntomas de forma puntual, pero no solucionan la causa biomecánica.
Los ejes de la fisioterapia basada en evidencia son:
A. Entrenamiento de Fuerza y Co-contracción Muscular
Dado que los ligamentos no proporcionan el freno pasivo adecuado, la musculatura circundante debe actuar como "ligamento dinámico". Se prescriben ejercicios de fuerza en rangos medios de movimiento (evitando bloquear la articulación en hiperextensión) para aumentar el tono muscular y la estabilidad periarticular.
B. Reeducación Propioceptiva y Control Motor
La capacidad del cerebro para saber dónde está la articulación suele estar reducida. Los ejercicios sobre plataformas inestables, el trabajo con perturbaciones y la reeducación del patrón de movimiento ayudan a reintegrar el control neuromuscular.
C. Dosificación y Control de la Carga
El principio de "menos es más" al inicio es clave. Las personas con hiperlaxitud fatigan la musculatura estabilizadora más rápido, por lo que el programa de entrenamiento debe ser gradual para prevenir brotes de dolor por sobrecarga.
D. Educación sobre Rangos Seguros de Movimiento
Enseñar al paciente a no descansar sus articulaciones en los límites anatómicos (por ejemplo, no estar de pie con las rodillas totalmente bloqueadas hacia atrás o no hiperextender los codos al levantar peso).




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